Sun Hee empezó a visitarme mas a menudo a partid de aquel día, decía que estaba muy rara y que no me veía bien, yo intentaba convencerla de que no era así y no pasaba nada pero su compañía me hacia bien realmente, intento llamar varias veces a Chan Seon para decírselo y que volviese, creo que pensaba que estaba mal por el, pero siempre se lo impedia, no queria molestarlo y preocuparle.
Cuando llegué al cafe el ya estaba allí sentado en una de las mesas del fondo, era imposible no reconocerlo, primero por que era el único occidental que había y segundo… había tantas razones, su pelo castaño y loso a la altura de la nuca, sus ojos color chocolate, su rostro perfecto… no, no podía pensar así no podía pensar eso, no podía dudar ni un solo momento estando frente a el, ya sufrí suficiente en el pasado como para volver a pasar eso otra vez.
-Que te a pasado?
-Hah, como si te importase- reí sarcásticamente y fría mientras me sentaba frente a el- no hace falta que actúes frente a mi, solo di lo que quieras y acabemos esto rápido.
-Sel…
-Ni se te ocurra pronunciar ese nombre- le corte- yo ya no me llamo así
-Realmente has cambiado mucho, antes no eras así… pero dime que te a pasado en la pierna?
-Te e dicho que no intentes actuar así, si? ademas no te interesa, solo dime, para que querías verme- repetí enfadada, el suspiró
-De acuerdo, quería hacer las paces contigo, se que no podemos volver a como estábamos al principio pero al menos podemos volver a empezar como amigos
-Ja- reí seca- tu crees, en serio? mira, me encantaría pero sabes Oscar, me demostraste cuales son tus verdaderos colores, ahora mismo siento nauseas de verte frente a mi, pensaba que eras un buena personas pero me hiciste ver que me equivocaba y no quiero que intentes volver a hacerme lo mismo, aqui tengo una vida, trabajo, amigos y puede que hasta algo mas, ya no voy creer que necesito a alguien como tu como me paso antes, así que lárgate, regresa a España, regresa con los que son iguales a ti y no me hagas tener que volver a verte- solté sin respirar.
Después de escuchar todo aquello se quedo boquiabierto, no podía crees todo lo que le había dicho.
-Yo… por favor… se que te hice daño pero, por eso me arrepiento…
-Déjalo, de acuerdo? Déjalo!- le grité mientras intentaba marcharme pero mis nervios y la escayola me jugaron una mala pasada, me temblaban las manos, no pude sujetar bien las muletas, tropecé y caí al suelo, después de eso no pude seguir aguantando las lagrimas, empece a llorar allí tirada escondiendo la cara entre los brazos apoyados en el suelo, Oscar se acerco a mi para que me levantara.
-No me toques! lárgate!- le grité
-Tienes que levantarte, deja que te ayude
-Ya me dejaste así tirada una vez que mas te da volver a hacerlo otra vez, largo!- me arrepentí en cuanto lo dije sabía que ahí me había pasado, también lo note en sus ojos, vi como se le llenaron de lagrimas y desviaba la mirada mientras se levantaba para marcharse, no pude evitar volver a echarme a llorar aun caída en el suelo.
Quince minutos después conseguí tranquilizarme del todo y dejar de llorar, entonces llame a Sun Hee, no podía volver sola a casa, estaba demasiado nerviosa y sabía que no me haría nada bien estar así, ella sabia como animarme y eso es lo que necesitaba.
-Unni, ya estoy aquí, espero que no hayas esperado mucho- dijo acercándose con una sonrisa que en cuanto me vio se borró- estás bien? a pasado algo?
-Es una larga historia y prefiero no hablar de ello, vale? ahora solo necesito que me animes
-Sí, entiendo- titubeo un poco aun preocupada, pero en seguida sonrió dejando a un lado todo con una de sus preciosas que sabia perfectamente cuanto me animaban.
Esa misma noche me llamo Chan Seon, no me lo dijo pero yo sabia que le había llamado Sun Hee, me dijo que aun le quedaba trabajo pero que volvía al día siguiente, bromeo diciendo que solo era por que me echaba de menos y no se fiaba de dejarme mas tiempo sola y que montase fiestas sin su permiso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario