miércoles, 8 de mayo de 2013

Sabor a gominola



No sé cómo puede sentir algo así de alguien como tú y ni siquiera entiendo aun como puede existir alguien así.

La primera vez que te conocí sinceramente no me caíste muy bien, eras demasiado frio, distante y altivo… de acuerdo, es verdad, quizá yo intento parecer lo mismo muchas veces pero también admito que esas muchas veces no me caigo realmente bien.

Tus compañeros en cambio eran más abiertos, me trataron muy amablemente y fueron muy cálidos, realmente me cayeron muy bien en seguida.

De todas formas, tú, no entendía por qué, ni siquiera parecías intentar ser realmente amable conmigo, quizá en algún momento tuviste algún pequeño gesto como alcanzarme algo demasiado alto y fuera de mi alcance e incluso alguna pequeña, pero poco real, sonrisa.

Por suerte con el paso de los días notaba como te habrías lenta, demasiado lentamente, hacia mí, aun así segáis siendo distante y lo peor es que sabía que solo era conmigo.

En cambio aquel día te veías tan distinto, no me gustó verte así, no me gustó ver ese lado tuyo en una situación semejante, pero supongo que esas cosas no se pueden controlar, por desgracia. Por culpa del accidente de uno de los chicos estábamos allí, en el hospital, en aquella sala de espera y al contrario de lo que pensé, en ved de verte serio, y tranquilo intentando tranquilizar y animar al resto de los chicos, eras el mas destrozado de todos, no hacías mas que andar de lado a lado todo lo larga que era aquella sala, nervioso y con una obvia y quizás demasiado preocupada expresión.

Pero sin duda lo que peor me sentaba de todo aquello era veros así, era verte así, no poder hacer nada y sentirme una completa inútil allí de pies a un lado de aquella sala, sin poder evitar que mi mirada viajase entre los chicos que esperaban allí sentados nerviosos pero intentando parecer tranquilos, animándose entre ellos e intentado aliviar el ambiente con pequeñas bromas y tú, entonces en uno de tus continuos giros para cambiar de dirección y seguir caminado vi como tus ojos estaban ligeramente enrojecidos. Estire la mano y adelanté ligeramente uno de mis pies enderezándome para alcanzarte, solo para volver a apoyar mi espalda contra la pared medio segundo después sin que te dieses cuenta, o eso pensaba yo, ya que como siempre me acobarde cortando mis gestos en seco.

Quede mirando el suelo sin fijarme en ningún punto avergonzada y apenada por mi estupidez, en un momento así lo que debía hacer era animarte no quedarme callada como siempre, y entonces oí tus pasos, notando como esta vez sonaban distintos, no pasaban de lejos por delante de mí, rápidos y nerviosos si no que se acercaban, aun nerviosos, pero más lentos, hasta que quedaste a mi lado, entre los chicos y yo, apoyado contra la pared y aprovechando tu posición para sujetar mi mano sin que ellos lo vieran, provocando que mi corazón se acelerara de golpe y mis ojos se abrieran como platos, aun mirando al suelo completamente en shock y sin atreverme a moverme, eso sí, ahora mirando un punto fijo, exactamente mirando nuestras manos ahora unidas, no del todo ya que no me atreví a cerrar la mía alrededor de la tuya.

Mi shock duro un buen rato, rato en el que tú no te moviste ni un ápice, así que decidí mirarte levantando solo ligeramente la cabeza para intentar que no vieses mi, ahora, sutil rubor.

Creí notar en ese momento que tus ojos ahora estaban algo más rojos que antes, me asuste, y al ver mi expresión intentaste sonreírme pero aun con esa expresión triste y preocupada. Me dolió verte así con las lágrimas a punto de salir y entonces reaccioné, te sonreí lo más alegre y sinceramente posible y apreté tu mano intentando darte las pocas fuerzas que yo misma sentía.

Estuvimos así cogidos de las manos sin movernos de aquella pared durante el resto del tiempo hasta que llego el doctor, te acercaste el primero a él para poder escuchar lo que tenia decir, aun sin soltarme ya sin importarte que los chicos vieran nuestras manos unidas. Al terminar de hablar y marcharse, tus lágrimas no aguantaron más y empezaron a brotar sin que pudieses evitarlo de ninguna forma, nunca pensé poder llegar a verte así, pero lo que más me sorprendió no fue eso si no que, sin previo, aviso me abrazaste, apretándome contra tu pecho, intentando esconder tu rostro en mi hombro, sin llegar a conseguirlo por culpa de la gran diferencia de altura, no pude evitar que mis mejillas se encendieran a un vivo, muy vivo, color rojo y mi corazón empezase a latir descontrolado como loco, por suerte los chicos no podían llegar a ver de mi más que los brazos que, sin saber con qué fuerzas, habían llegado a rodear tu cintura.

Por suerte tardaste en separarte de mí por lo que cuando lo hiciste, aun que mi corazón seguía a mil por hora, mis colores habían bajado de tono considerablemente, entonces nos dimos cuenta de que los demás no estaban, habían entrado a ver al accidentado del que ahora se oían risas a través de la puerta de la habitación donde se encontraba, quizás algo dolorido, pero sano y salvo. Yo no sabía dónde mirar y sorprendentemente tú tampoco, eso me hizo gracia, de repente hablaste, rascándote ligeramente la nuca algo avergonzado, me diste las gracias por animarte aun sin decir nada y darte fuerzas cuando las necesitabas, sinceramente no entendía por qué me lo decías y así te lo dije, respondiéndome entonces tan solo con una sonrisa que provoco que me derritiera y que mi corazón aun acelerado no pudiese volver a palpitar normalmente de momento.

Después no hiciste más que empeorar la situación cuando con una de tus manos volviste a sujetar la mía y la otra la llevaste hasta mi mejilla obligándome a mirarte y provocando que mis colores volvieran a subir notablemente, que me estremeciera y poco después que se me parase por completo el corazón cuando te agachaste ligeramente hasta ponerte a mi altura y acercar tu rostro al mío con los ojos entrecerrados, mirando directamente a los míos durante barios segundos para después cerrarlos completamente y colocar un dulce y suave beso sabor gominola sobre mis labios, cuando te apartaste, demasiado pronto para mi gusto, solo podía mirarte incrédula sin poder creer todo aquello cuando tú, que parecías dispuesto a provocarme un ataque ya fuese de locura o de corazón aprovechando que estábamos en un hospital, tomaste mi silencio y mi expresión como un “tú también a mi” después de susurrarme al oído provocándome suaves cosquillas con tus perfectos labios, que te gustaba, moviste la mano con la que sujetabas la mía hasta mi nuca y haciendo lo mismo con la que tenias apoyada en mi mejilla enredando tus largo dedos entre mi pelo en una suave caricia y volviendo a acercarme a ti en un dulce y, ya no tan suave como el primero pero, perfecto beso con ahora un sabor más intenso a gominola, que desee nunca terminara mientras entrelazaba mis dedos sobre tu espalda en un abrazo.

El chico nuevo



Por lo visto hoy venia un chico nuevo al instituto, normalmente no me importan esas cosas, ni siquiera me importan los estudios, solo voy a clase por obligación y lo único que hago es dormir, nadie se acerca a mí, por culpa de una pelea en la que me metí he ganado mala fama en esta escuela, ni los profesores se atreven a llamarme la atención o llamar a mis padres, o quizás no les importa lo más mínimo, el haber repetido curso y mi forma de ser tampoco me ha ayudado con mi reputación y menos a hacer amigos, aquí todos son unos remilgados a los que solo les importa lo que los adultos piensen, sus notas, las apariencias y todas esas mierdas, realmente estoy en el colegio equivocado, pero a lo que iba, ahora todas las chicas andan murmurando por el chico nuevo, es un año menor que yo, obviamente tiene la edad media de la clase, todas están completamente loquitas por él dicen que es el chico mas mono que han visto, bueno en realidad eso lo dicen cada vez que viene uno nuevo, están todas completamente hormonadas, me sacan de quicio, lo más seguro es que como todos me evite en cuanto me vea así que lo mejor será seguir durmiendo.

-Disculpa, disculpa, el profesor me ha dicho que me siente aquí, esto… siento molestarte.

-Haz lo que quieras…

Mierda, este es el chico nuevo? Porque narices tiene que ponerlo el profesor en mi mesa? Bah como he dicho antes mejor sigo durmiendo mientras no intente hablarme tampoco me importa.

-Esto… lo siento pero…

-Joder y ahora que quieres?

-Los, los profesores no me han podido dar un libro, puedo… puedo usar el tuyo?

-Toma, puedes quedarte con todos, están nuevos y no me vuelvas a despertar al menos que suene el timbre

Ahora si después de tirarle la mochila encima de mala manera espero que me deje dormir.

-Mierda y ahora que!?!

-Ah, yo… el timbre… me dijiste que…

-Sí, si, ya sé lo que te dije, ahora lárgate

-No vas a comer?

-Que más te da? Te dicho que te largues

-Pero yo no sé donde está la caf…

-Y por qué no te has ido con alguien antes? Me estás dando dolor de cabeza, ven, mira, por ese pasillo y a la izquierda, si no lo encuentras, pregúntale a otro, ni se te ocurra volver por aquí

Ese niño es un incordio, porque narices aun no se ha juntado con nadie? Espero que después de la comida me deje en paz, aun que teniéndolo sentado al lado va a ser una molestia seguro, de todas formas ahora que lo he visto, es verdad que es mono, tiene cara de niño pequeño, es muy alto, creo que supera el metro ochenta fácilmente y lo que más me gusta de él lleva el pelo teñido de rubio con parte del flequillo azul, parece que tiene personalidad, no como el resto de por aquí.





-Noona, noona… noona~

-Que quieres ahora?

Este chico es realmente un incordio, me pregunto por qué aun no se ha intentado cambiar de asiento o algo así, acaso quiere que lo asuste de verdad? Ya ha pasado como un mes y el muy cabezón sigue insistiendo en hablar conmigo, al menos ha aprendido a no despertarme las dos primeras horas, algo es algo.

-Noona siempre te quedas aquí a la hora de comer, es que no tomas nada?

-Para eso me despiertas? Atiende a la clase y déjame dormir en paz

-Pero…

-Ustedes dos, ya que parece ser que tienen cosas de las que hablar, salgan al pasillo y déjenme continuar con la clase por favor

Bien ahora me han echado de clase por culpa de este pesado, ahora sí que no voy a poder seguir durmiendo en paz, como siga así, no va a querer ni estar en la misma clase que yo, ese niño impertinente, mejor iré a por algo de comer y me subiré a la azotea allí espero que deje de molestarme por un rato al menos.

-Dónde vas?

-No te importa

-Si me importa, donde vas?

-Ok, te lo diré, me voy lejos de ti

Oh por fin me ha dejado tranquila, aleluya, ahora por fin podre volver a dormir en clase sin problemas pero… porque narices ahora me siento mal? Me abre pasado? Bah será mejor que deje de pensar en ese crio realmente creo que me está volviendo loca…mierda demasiado loca, será mejor que vaya a mirar… no creo que le haya importado pero quizás me haya pasado…

-No puede ser, tu estas… realmente estas…

-Noona! Porque has vuelto? No querías estar lejos de mi?

-Mierda ahora no me respondas de esa forma, porque estás aquí sentado… medio llorando

-Como tú me has dicho tantas veces antes, que más te da

-Oye que no me contestes así criajo, una cosa es que te diga que no te importa si como o a donde voy pero no es lo mismo si estas llorando aquí sentado en el suelo como un bebe

-No soy un bebe y si lloro es por tu culpa!!

-QUE!! De qué narices hablas!?! como que por mi culpa!?! Eres tú el que siempre andas por ahí persiguiéndome como un bebe sin motivo alguno!

-Sí que tengo motivo!! Y te he dicho que no soy un bebe!!!

-A si? Entonces, deja de gritar y explícamelo, bebe

-Es porque me gustas!!! Y te he dicho que no me llames bebe!

-Que… que?

-Que me gustas noona, que si te seguía, te hablaba en clase y te preguntaba si habías comido es porque me gustas, pero tú nunca me haces caso

-…

Mierda, que pasa? Porque me dice eso? Y ese puchero… ah~ no entiendo nada, porque estoy tan nerviosa de repente? Y por qué se está acercando tanto?

-Noona, estas toda roja

-No te rías de mi niñato, encima de que me has besado sin permiso

-Pero noona…

-Cállate enano, vamos a comer





Sin duda este niño me ha vuelto loca, pero supongo que ya no hay remedio, me ha hecho demasiado feliz como para pensar que estar tan loca es malo.

Reencontrando mi blog, Hola de nuevo

Hola, hace exactamente un año que deje de publicar aquí  pero creo que no estaría mal que volviese, lo deje por falta de ganas, por falta de inspiración y por vergüenza, vergüenza a que nadie me lea, se que he tenido alguna visita, supongo que alguien me habrá leído pero sin comentarios ni nada me deprimía un poco seguir, pero aquí he vuelto, no se exactamente por que pero aquí estoy, una dongsaeng me ha pedido leer mi fic inacabado de Unbreakable love y bueno al ver mis fics a parte de vergüenza, por que realmente me da vergüenza leer según que cosas de las que escrito y no se ni como lo he hecho, me ha dado nostalgia supongo así que he pensado que no estaría mal subir un par de Oneshot que tengo escritos, aun que ya están publicados en otra pagina, esta es mía y no se como decirlo, quizás es algo mas personal, ademas quizás es posible que continué con Unbreakable love, aun que no estoy segura de eso y quizás escriba algo mas adelante.

Así que espero que si alguien me lee me comente, incluso aun que sea como critica(constructiva claro, tampoco quiero que me destrocéis como si me atrapase una manada de lobos)